miércoles, agosto 06, 2008

HOY

The pursuit of peace and progress cannot end in a few years in either victory or defeat. The pursuit of peace and progress, with its trials and its errors, its successes and its setbacks, can never be relaxed and never abandoned.
Dag Hammarskjold


Si yo cambiara... cambiaría el mundo.

La mayoría de los adultos llevamos con nosotros suficiente equipaje emocional como para sobrevivir sin sentimientos reales por años completos; podríamos quizás vivir sólo de recuerdos que cobran vida y vuelven a agitar el pecho para bien o para mal. Muchos llevamos maletas cargadas de recuerdos que ya no sirven, de cargas emocionales innecesarias, de culpas e impotencias, maletas en las que la palabra HUBIERA pesa tanto que nos ancla a un lugar, pesa tanto que nos hunden en un estanque de aguas turbias en el que difícilmente encontraremos paz; un estanque del que será imposible salir si no nos liberamos de esos rencores que con el tiempo lejos de desaparecer aumentan, de promesas rotas, de demonios y fantasmas, de culpas por errores de un pasado que existe como tal; PASADO. Es ese mismo equipaje el que nos hace encadenarnos a tiempos pasados; a un mundo en constante anacronía que dista mucho del HOY que cada uno de nosotros percibe.

Podemos negar a todos que tenemos dicho equipaje, podemos negar el ancla y podemos proclamarnos en "competencia constante"; sólo basta algo de astucia para lograr que el universo completo lo crea, para que todas las voces repitan lo bien que estamos... pero hay una voz que no se calla fácilmente, hay una voz que podemos silenciar a conveniencia pero que en algún momento se escuchará tan fuerte que dejaremos de escucharnos nosotros mismos; esa voz, ese espejo al que en algún momento tenemos que enfrentarnos es uno de los mayores temores de la mayoría de los adultos.

El mirarnos de frente y ver a quien realmente somos, más allá de lo que el mundo piense; escuchar esa voz interior que nos dice exactamente lo que falló, lo que falta, lo que es imperativo y lo que sobra es parte de uno de los más duros procesos a los que podamos enfrentarnos; el autoconocimiento.

Ese conocimiento que nos lleva a aceptar que a lo largo de nuestra vida encontraremos obstáculos y atajos, caminos en círculos y encrucijadas reales, enemigos elegidos por nosotros mismos y aliados que se unan sin invitación y ofrezcan su mano y apoyo. Habrá competencias constantes y rivales sumamente fuertes, rivales ágiles y rivales débiles de los que también tendremos oportunidad de aprender... pero como ya hemos escuchado; al final la competencia es con nosotros mismos.

¿Cómo ganar una competencia cargando el equipaje innecesario? ¿Cómo avanzar si nosotros mismos, en un aparente afán de autocastigo o miedo a nosotros mismos, nos encargamos de anclarnos a un punto del que difícilmente nos moveremos?

Para soltar las pesadas cadenas que nos amarran a un pasado, para soltar el equipaje, enfrentar a los demonios y desaparecer a los fantasmas necesitamos precisamente mirarnos de frente; mirar a los ojos a nuestro reflejo y reconocernos tras tantos escudos que nos creamos con el paso de los años y las experiencias vividas, necesitamos aceptar nuestra condición humana, nuestro derecho irrefutable a cometer errores y aprender de ellos... aceptar que en el camino siempre habrá personas a las que lastimemos aún sin intención de hacerlo, habrá a quienes decepcionemos, a quienes enorgullezcamos y a quienes salvemos, habrá a quienes ocasionaremos intenso dolor y a quienes ocasionaremos infinita felicidad y todo eso es parte del viaje.

He comprendido que el verdadero reto debe ser CONOCERNOS y aceptar el pasado como tal; dejarlo en el lugar en el que debe estar y dejar ir al fin esas cargas que tanto peso nos hacían arrastrar; la tranquilidad está en aceptar el presente, en abrir los ojos en el HOY, disfrutar los colores que vemos HOY, disfrutar el presente y vivirlo sin ataduras, sin demonios ni fantasmas del pasado. La paz necesaria se manifiesta al ir a la cama seguros de ser mejores indivíduos que el día anterior.

HOY la protagonista regresa dispuesta al fin a competir nuevamente con ella misma.


5 comentarios:

Edmundo Dantés dijo...

Cada cosa en su lugar, en su propio espacio y tiempo.

Suerte en esa competencia.

Saludos.

Anónimo dijo...

Puedo oirte respirar mientras te leo.....

...

TATETN

Santiago dijo...

Me alegra saberte de regreso; una ausencia como la tuya no es fácil de aceptar.

Con respecto a tu add sabes que comparto tu opinión y aplaudo esa madurez que siempre será respetada, me enorgullece leerte y pensar en que he escuchado tus voz pronunciar lo que escribes y te he visto actuar como lo pronuncias, a eso me refería cuando te dije que siempre admiraré tu congruencia.

Me alegra tu regreso, que sea para siempre.

Saludos a ARS.

Anónimo dijo...

Oye! ya estuvo. No sé a donde más llegar para decirte que me equivoqué y que desearía poder volver el tiempo para no alejarte porque sí te extraño. Me desespera que no des señales ya al menos hazme saber que recibes lo que te envío y no quieres contacto y lo voy a entender.

p.d. La información siempre llega a mi por quien menos imaginas (o talvez por quien más lo imaginas "de hecho")

Erick dijo...

"podríamos quizás vivir sólo de recuerdos que cobran vida y vuelven a agitar el pecho para bien o para mal"

Yo puedo. Es una de las mejores descripciones que he leído. No sé si pueda vivir de otro modo.