A què le temes?
Café con aroma a:
mirror
You gain strength, courage and confidence by every experience in which you really stop to look fear in the face. You must do the thing which you think you cannot do.
Eleanor Roosevelt
Gracias Armando
Eleanor Roosevelt
Gracias Armando
Todos conocemos el miedo. Aún quienes presumen extremo valor reconocen sentir miedo.
Es parte de nuestra condición humana el temer; después de todo ¿què serìa de nosotros sin temores? ¿cómo forjaríamos el caràcter y la seguridad en nosotros mismos si no hay una medida que nos indique cuan fuertes podemos ser? ¿cómo conocer nuestras fortalezas si no existe una medida que nos rete a superarla? ¿cómo crecer si no hay temores que nos inviten a retarlos, a enfrentarlos y con ello a enfrentarnos a espacios de nosotros que no podemos comprender?.
Hay temores que desaparecen con los años, con la madurez en cualquier sentido y con la experiencia. Hay temores que incluso se deshacen ante enfrentamientos que tenemos con temores mayores.
Existen también profundos temores que distan mucho de superarse con los años. Lejos de superarlos, preferimos hacerlos parte de nosotros; se convierten en parte de nuestras características.
Tratamos de lidiar con ellos y parecen cada vez más fuertes, por lo que confiamos en que en algun momento desaparecerán, y los guardamos en el pesado baùl de historias que cargamos como equipaje sin siquiera notarlos. Podría parecer "prueba superada" hasta que algo nos hace enfrentarnos a ellos y recordamos nuevamente que ahí estan. Son esos los temores que reaparecen más grandes y mucho más profundos.
Al evitar enfrentarlos nosotros contribuimos a que el daño que ocasionen sea mayor. Esos temores se convierten en traumas y en debilidades. Se convierten en el peso que cargamos y nos impide crecer libremente, nos impiden relacionarnos y dificultan respirar... esos temores se convierten en errores.
Nada logramos escondiendonos bajo las sábanas. Nada logramos encendiendo las luces para no quedarnos a oscuras... siempre habrá un momento en que debamos quitarnos las sábanas y apagar las luces. En algún momento nos daremos cuenta de que no hay más sábanas bajo las que ocultarse, ni brazo protector ni luces para encender y dependerá de cada uno el aprovechar la oscuridad y vulnerabilidad para enfrentarnos a nuestros mayores demonios.
Parte de la importancia de crecer radica en el enfrentamiento con los "dragones" y "demonios"; radica en el mirar de frente lo que nos asusta, lo que nos aterra; radica en mirar de frente lo que nos puede debilitar y vencerlo, vencer la parte de nosotros que se esconde bajo la cama, la parte de nosotros que corre a los brazos protectores ante una amenaza. Gran parte de la libertad se logra al enfrentarnos a todo aquello que nos recuerda nuestras debilidades y convertirlo en autoconocimiento y fortaleza. Creo que gran parte de nuestro crecimiento radica en aceptar que temer no nos hace débiles; huir de lo que nos asusta sí.
Deberíamos conservar la capacidad de recordar que no somos los únicos que tememos pero que somos los únicos que podemos acabar con nuestros temores.
Debemos aprender a mirar de frente lo que nos asusta; después de todo... una mirada, nuestra voz o un recuerdo siempre podrán hacer la función de espada ante cualquier dragón.
Existen también profundos temores que distan mucho de superarse con los años. Lejos de superarlos, preferimos hacerlos parte de nosotros; se convierten en parte de nuestras características.
Tratamos de lidiar con ellos y parecen cada vez más fuertes, por lo que confiamos en que en algun momento desaparecerán, y los guardamos en el pesado baùl de historias que cargamos como equipaje sin siquiera notarlos. Podría parecer "prueba superada" hasta que algo nos hace enfrentarnos a ellos y recordamos nuevamente que ahí estan. Son esos los temores que reaparecen más grandes y mucho más profundos.
Al evitar enfrentarlos nosotros contribuimos a que el daño que ocasionen sea mayor. Esos temores se convierten en traumas y en debilidades. Se convierten en el peso que cargamos y nos impide crecer libremente, nos impiden relacionarnos y dificultan respirar... esos temores se convierten en errores.
Nada logramos escondiendonos bajo las sábanas. Nada logramos encendiendo las luces para no quedarnos a oscuras... siempre habrá un momento en que debamos quitarnos las sábanas y apagar las luces. En algún momento nos daremos cuenta de que no hay más sábanas bajo las que ocultarse, ni brazo protector ni luces para encender y dependerá de cada uno el aprovechar la oscuridad y vulnerabilidad para enfrentarnos a nuestros mayores demonios.
Parte de la importancia de crecer radica en el enfrentamiento con los "dragones" y "demonios"; radica en el mirar de frente lo que nos asusta, lo que nos aterra; radica en mirar de frente lo que nos puede debilitar y vencerlo, vencer la parte de nosotros que se esconde bajo la cama, la parte de nosotros que corre a los brazos protectores ante una amenaza. Gran parte de la libertad se logra al enfrentarnos a todo aquello que nos recuerda nuestras debilidades y convertirlo en autoconocimiento y fortaleza. Creo que gran parte de nuestro crecimiento radica en aceptar que temer no nos hace débiles; huir de lo que nos asusta sí.
Deberíamos conservar la capacidad de recordar que no somos los únicos que tememos pero que somos los únicos que podemos acabar con nuestros temores.
Debemos aprender a mirar de frente lo que nos asusta; después de todo... una mirada, nuestra voz o un recuerdo siempre podrán hacer la función de espada ante cualquier dragón.

6 comentarios:
Leerte de nuevo me hace notar más o menos cuanto había extrañado tus letras. Me alegra mucho que estés de regreso!
Qué buena reflexión la que haces (y como siempre). Valiente no es el que siente miedo sino quien, a pesar de sentir miedo, lo supera y hace las cosas.
Adelante, a seguir creciendo.
Un abrazote vecina!
Prima, habia subido una entrada pidiendote disculpas realmente no se ni que se hace pero se que estuvo mal, antier borre la bitacora porque habia descuidado ese blog y me aburri de los blogs realmente, espero todo quede aclarado si se me olvido por un momento citarte y te repido deje el blog un buen tiempesito...ojala todo este aclarado, ya no hay nada de eso. que estes bieeen. y bueno creo que es lo que debo de hacer no se que mas se hace o que onda pero creo que es lo que me corresponde decirte . un saludo y abrazoooo :)... disculpaaa las molestias.
Me encantó este post. Te cuento que en una ocasión le confesé a una maestra que yo era una cobarde y ella me reviró que solo los valientes aceptan sus debilidades ¿Crees que por ahí se empieze? ¿Desde la contradicción nos dara mas fuerza para vencer al dragón?
empiece, jijiji se me van las cabras, tiran tiran pal monte. Lo escribiré cien veces en mi libreta.
buenisimo el post Ery. El miedo es lo que nos detiene el 99% del tiempo para alcanzar nuestro potencial. Se puede decir que en la medida que sepamos como manejar el miedo, estaremos dando pasos solidos para desarrollarnos como personas y seres humanos... es una lástima que muchas veces no nos caiga el veinte hasta ya muy tarde :(
un beso
café en mano (y disfrutanco como siempre lo chido del diseño de tu blog que hace que, inavariablemente, siempre tenga la sensación de estar respirando el tibio y penetrante aroma del café!) vengo a agradecerte tus palabras preguntando por mi paradero... no estaba muerto, andaba de parranda (jejejeje).
Para mí siempre ha sido un honor tenerte de lectora y, precisamente, uno de mis temores sería no poder seguir disfrutando del aroma y del sabor a café de tu presencia y tus letras!!
Publicar un comentario