Aligerando el equipaje
Y sabes que la memoria es una de mis mayores cualidades.
Vivimos rodeados de objetos que nos recuerdan algo o a alguien. Vivimos rodeados de canciones que nos recuerdan épocas, de aromas que nos recuerdan momentos... vivimos en medio de un conjunto de recuerdos de un pasado que está de más puntualizar: YA PASÓ.
Es normal conservar ciertos objetos porque nos parecen valiosos, así sean la entrada para un partido de soccer o la pulsera de alguna amiga. Son recuerdos que nos hacen sentirnos cerca de esos momentos en muchas ocasiones y eso podría ser considerado normal siempre que tengamos en mente en todo momento que son solo eso: recuerdos de un pasado agradable.
Hay otro tipo de recuerdos. Recuerdos que se convierten en cargas pesadas de llevar. Hay recuerdos cuyo peso afecta nuestra salud física (y qué decir de la emocional!) porque resultan sumamente pesados.
Hay recuerdos que solamente ocupan espacio que un PRESENTE podría ocupar, espacio que nosotros mismos podríamos utilizar.
Es fácil taparse los oídos para no escuchar una canción, es fácil dejar de ir a ciertos lugares porque los recuerdos que nos traen parecen insoportables, es fácil evitar películas, colores, libros, aromas... podríamos vivir aislados del mundo pero aún con ello tendríamos al mejor cofre de recuerdos con nosotros: La memoria.
El "borrado de memoria" no es una opción (aunque conozco a más de 3 que ya hubieran optado por ese tratamiento), tampoco podemos regresar el tiempo y si bien podemos hacer una limpieza al armario y tirar a la basura todos los objetos que representen un peso que cargar, no es tan fácil limpiar la memoria y sacar de ella lo que lastime y represente una carga.
"OLVIDAR" a alguien, cual sea el lazo que haya existido en su momento debe ser una tarea ardua que muchos han intentado llevar a cabo -sin éxito en la mayoría de los casos-.
Es cierto, duele recordar. Pero si nos enfrentamos gradualmente a esos recuerdos que lastiman, sin huir a canciones ni evitar lugares, ni aromas ni personas, habrá un día en que el dolor disminuirá, el día siguiente dolerá menos y antes de que nos demos cuenta habrán dejado de lastimar. Sigo creyendo que el dolor es necesario, pero el sufrimiento es opcional y me atrevo a pensar que ENFRENTAR es la clave para concluir con esos recuerdos que duelen.
Es como la analogía de "volver a subirse al caballo".
Tenemos que aprender a vivir con esos recuerdos, a "lidiar con ellos", a convertirlos en parte de una anécdota personal. Convertir esos recuerdos que afectan en un párrafo de nuestro libro, una línea, un capítulo completo dependiendo de la importancia... y es aquí cuando aclaro que la importancia del recuerdo no depende del impacto causado sino de lo aprendido de dicho impacto. Cada persona y cada situación que pasa por nuestra vida puede dejar algo importante en ella y por el aprendizaje que nos dejó merece aunque sea una frase en nuestro libro.
Mi libro hasta este momento está repleto de frases, de párrafos, de capítulos, de líneas. Agradezco a cada persona GRANDIOSA su paso por mi vida.
Agradezco a quienes no se creyeron GRANDIOSOS pero en verdad lo fueron.
Agradezco mi libro repleto de lecciones.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario